
Mamá, cuando tengas que comenzar a trabajar, puedes mantener la lactancia exclusiva extrayéndote la leche y luego amamantando a tu hijo al volver a casa. Los niños amamantados tienen menos riesgos de tener diarreas, infecciones respiratorias y en general gozan de buena salud.
Es necesario que te prepares con anticipación ya que la extracción de la leche es una destreza que se aprende con la práctica.
1.- Elegí un ambiente tranquilo
2.- Lávate muy bien las manos
3.- Pensando en tu hijo, harás un masaje suave a tu pecho con movimientos circulares, especialmente en la zona de la aréola y el pezón. Luego masajearás la mama desde atrás hacia el pezón.
4.- Estimularás suavemente los pezones hasta sentir cuando baja la leche.
5.- Colocarás tu dedo pulgar arriba y el índice por abajo en el borde de la aréola, inclinándote hacia adelante.
6.- Apretarás con cuidado los dedos hacia adentro y los comprimirás rítmicamente, como si el niño estuviese mamando. Al principio saldrán gotas y luego chorritos de leche.
7.- Extrae tu leche hacia un envase de vidrio o de plástico duro, bien lavado y enjuagado. Es mejor guardar siempre porciones pequeñas y anotar en el envase la fecha y la cantidad extraída.
La cantidad de leche lograda varía y con el tiempo podrás ir sacando cada vez más cantidad.
A temperatura ambiente: 8 horas
En la heladera: 2 días
En el congelador: 14 días
En el freezer: 3 meses (colócala al fondo y no en la puerta)
- Se descongela a baño maría, nunca a fuego directo ni en microondas.
- Luego debes agitarla suavemente para homogeneizarla.
- Utiliza primero la leche con fecha mas antigua
Analía Martín
Nutricionista
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