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El colesterol es una sustancia grasa que puede obtenerse a partir de la dieta, o bien encontrarse en forma natural en el organismo. Es un importante componente de la membrana celular, interviene en la estructura de algunas hormonas y por lo tanto, su presencia es vital para la estructura y función de las células del organismo humano.
Cuando el colesterol que circula por la sangre alcanza niveles por encima de las cifras normales, la situación se califica como una hipercolesterolemia. Si el colesterol y/o los triglicéridos están excesivamente elevados en sangre, se incrementa la posibilidad de desarrollar depósitos grasos en las paredes de las arterias (placas de ateroma). Progresivamente las placas van disminuyendo la luz de las arterias, las estrechan, dificultando el pasaje correcto de la sangre; a esta situación se le denomina ateroesclerosis.
La ateroesclerosis es especialmente preocupante a nivel de las arterias que irrigan el corazón (arterias coronarias), lo que hace que el músculo cardíaco, con un flujo arterial disminuido, reciba menos oxígeno que lo que realmente necesita. Esta situación aumenta el riesgo de que se produzca una crisis coronaria (angina de pecho o angor) hasta llegar a una lesión irreversible como es el infarto de miocardio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que la ateroesclerosis es la enfermedad "epidémica" más preocupante en el mundo occidental, ya que sus principales manifestaciones tienen una altísima tasa de morbimortalidad.
La hipercolesterolemia puede ser de origen ambiental (predomina la influencia de la dieta y de los medicamentos), de origen genético o formar parte de un cuadro clínico de otra enfermedad, como diabetes y obstrucción biliar. Las concentraciones de colesterol en sangre están determinadas por lo que produce nuestro organismo y por el colesterol contenido en los alimentos que consumimos.
No existen síntomas de la hipercolesterolemia, en general se detecta mediante un análisis de sangre de rutina.
Se aconseja vigilar periódicamente los valores de los lípidos en sangre.
Sobrepeso u obesidad
Sedentarismo o inactividad física
Exceso de colesterol, grasas saturadas y trans en la dieta
Hábito de fumar
Diabetes tipo 2
Historia familiar de ateroesclerosis
Hipertensión arterial
La propuesta es un cambio en el estilo de vida, seguir una dieta saludable, realizar actividad física en forma programada y eliminar el habito de fumar (si esta presente).
Un plan de alimentación adecuado debe instalarse en forma precoz y estructurarse de manera que permita un cumplimiento permanente y un cambio definitivo de los hábitos alimentarios. La finalidad del régimen es la normalización de los niveles plasmáticos de colesterol y también de las otras fracciones (ej HDL o triglicéridos) si es que están alteradas.
Se deberán además atender las enfermedades asociadas ya que estas son factores de riesgo (diabetes, hipertensión arterial, obesidad). Por este motivo, es fundamental que las recomendaciones dietéticas se formulen en forma individual en todos los casos en que sea posible, ya que es la única forma de garantizar una adaptación real del paciente.
Tanto el colesterol como tal, las grasas saturadas y las grasas trans contribuyen a aumentar los niveles de colesterol en sangre.
El colesterol se encuentra en los alimentos derivados de animales, tales como carne, huevos, quesos. Las grasas saturadas se encuentran en productos animales como lácteos enteros, quesos, helados, manteca, carnes grasas, entre otros. Las grasas tipo trans son un tipo de ácido graso que ha sido sometido por la industria a un proceso de hidrogenación (se utilizan para productos de bollería, margarinas, alimentos fritos).
-Prefiera carnes rojas magras, pechuga de pollo, pavo, pavita cocidos sin piel, conejo, lácteos descremados y huevo entero (dos o tres por semana, la clara puede consumirse diariamente).
- Aumente la fibra de la alimentación, la denominada fibra soluble favorece la excreción del colesterol a nivel del intestino y disminuye la absorción intestinal de lípidos. Se encuentra en hortalizas, frutas, leguminosas y salvado de avena.
- Al momento de preparar los alimentos elija las siguientes formas de cocción: hervido, cocción por vapor, parrilla, plancha, microondas o al horno sin aceite, teniendo en cuenta que el aceite es conveniente agregarlo luego que la preparación esta lista, para no someterlo a altas temperaturas.
Cuando a pesar de estos cambios de estilo de vida, no se logra descender los valores de colesterol en sangre, el médico puede recomendar un tratamiento con fármacos.
Bibliografía consultada
1.- Mahan K., Escott - Stump S. Nutrición y Dietoterapia de, Krause. 10 ma. Edición. McGraw-Hill Interamericana. 2001. Mexico.
2.- 2do. Consenso Uruguayo de Dislipemias.
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