Las personas suelen comprar aparatos para hacer actividad física en su hogar, pero la mayoría abandona la rutina en poco tiempo. Dos especialistas sostienen que la frecuencia de los ejercicios disminuye con el paso de los días. Bicicletas que se usan de perchero.
"Compre ya este cómodo aparato con el que podrá rebajar esos kilos de más en una semana. Lo mejor es que lo hará en la comodidad de su hogar". Cuántas veces los anuncios, que muestran cuerpos de varones y mujeres esculturales, tientan a más de uno a abandonar para siempre el sedentarismo. Pero en muchas oportunidades, lo que al principio puede resultar una excelente idea, en poco tiempo se convierte en un aparato obsoleto que sólo ocupa lugar en la casa.
"La primera semana lo usan todo el día; la segunda, día por medio; la tercera, dos días, y a la cuarta, se transforma en perchero". Carlos Maldonado, médico deportólogo, sintetiza de esta manera la pérdida de entusiasmo que experimenta más de un comprador, una vez que ha adquirido el prometedor aparato.
Pareciera que, al final, la bicicleta, la caminadora o el equipo para hacer abdominales termina estorbando y la mejor solución es regalarlo o venderlo.
"Me animo a decir que el 100% de las personas que compra estos aparatos, al poco tiempo, los abandona", explicó Carlos Boero, instructor de gimnasia. La razón: una cuestión psicológica. "La persona se encuentra entre cuatro paredes, en el mismo hábitat de todos los días. Eso no permite mantener la concentración", agregó.
En la casa de Fernanda Lazo, la bicicleta fija, eventualmente, sirve para apilar la ropa que se utilizó durante el día. "La compramos hace un año y medio y sólo la usamos seis meses" contó la joven. Con la nueva adquisición pensaron que los días de gimnasio, las cuotas pagadas y las clases a las que no asistieron, habían terminado. "Pero, al final, no hacemos ejercicio en la casa ni vamos al gimnasio".
"Las publicidades que transmiten por la televisión en la que te muestran un aparato que tiene 98 funciones son un engaño" dijo Maldonado. En opinión del especialista, lo recomendable es contratar un personal trainer (entrenador personal) o inscribirse en un gimnasio, ya que esto conlleva la obligación de asistir.
"Las clases grupales tienen más éxito que las rutinas con aparatos que se hacen en soledad. Si te incorporás a una clase tenés mayor continuidad", explicó Boero. Es por eso que realizar ejercicios en casa puede resultar, a la corta, bastante tedioso.
Liliana Márquez siempre odió la gimnasia, pero el médico le aconsejó que buscara la forma de hacer ejercicio. "Primero me compré la bicicleta fija, luego el aparato para hacer abdominales y otro más que no me acuerdo cuál era. A la bici la usé durante un poco más de tiempo, pero al de los abdominales lo utilicé durante sólo dos meses y lo regalé", contó.
Al igual que muchas personas, Liliana pensó que en su casa estaría más cómoda y por eso se decidió a comprar esos aparatos. "La verdad es que, al final, siempre tenés otras cosas que hacer y nunca encontrás el momento oportuno para ejercitarte", dijo.
Maldonado advirtió sobre los riesgos de realizar ejercicios en casa sin el control de un profesional. En especial si se trata de personas que sufren problemas cardíacos, respiratorios o en los huesos quienes, con una intensidad incorrecta de ejercicios, podrían sufrir graves consecuencias.
"La actividad física es muy buena, pero tiene que estar reglada para que no sea riesgosa", explicó.
En caso de que el médico indique algún tipo de entrenamiento, lo ideal -indicó el profesional- es contar con la dirección de un profesor de Educación Física que confeccione una rutina que cuente con el aval del médico.
Fuente: www.lagaceta.com
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