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Muchas personas que deben o quieren controlar su peso corporal, pretenden resultados rápidos, porque no llamarlos "milagrosos". Estos individuos capaces de cualquier cosa, con el fin de encontrar un remedio rápido, eficiente y sencillo de bajar de peso; caen en las consideradas "Dietas de moda" o "Dietas milagrosas".
La población con sobrepeso, e incluso las personas con peso saludable van probando las distintas "Dietas de Moda" entrando prácticamente en un círculo vicioso (Nueva dieta - Bienestar -Aburrimiento - Abandono - Nueva dieta). Con la mayoría de ellas, logran en principio el resultado esperado, probablemente debido a su gran motivación para seguir las indicaciones y a la importante restricción de calorías.
Estas dietas, generalmente se dan a conocer a través de medios masivos de comunicación, periódicos, revistas para mujeres, entre otros. Se denominan por el nombre de su autor, por el tipo de alimento que la caracteriza, por la cantidad de calorías (dieta de los puntos), etc. Muchas veces conllevan riesgo para la salud, ya que prohíben grupos de alimentos enteros y además no contribuyen al cambio de hábitos alimentarios, elemento fundamental para mantener a largo plazo el peso saludable logrado.
En ellas se evitan totalmente el consumo de hidratos de carbono (verduras, frutas, azúcar, pan, arroz, pasta). Se consumen alimentos ricos en proteínas (carnes, huevo, fiambres).
Debido a esta disminución drástica en el consumo de hidratos de carbono, disminuyen las reservas de glucógeno hepático, se pierden abundantes líquidos y hay movilización de las reservas grasas. Esto es básicamente lo que justifica la importante pérdida de peso inicial.
Estas dietas pueden traer como consecuencia fatiga y mareo por falta de hidratos de carbono, ya que la glucosa (deficiente en estas dietas), es la fuente de energía preferida por el organismo. Si la persona tiene hiperuricemia (niveles elevados de ácido úrico en sangre), ésta puede agravarse o incluso puede provocar que la persona sufra un ataque de gota.
Otro de los riesgos de este tipo de dietas es que la oxidación acelerada de la grasa incrementa la producción de cuerpos cetónicos, que provocan pérdida de apetito y náuseas. Otro efecto secundario si estas dietas se mantienen por mucho tiempo o no tienen una indicación precisa, es el aumento del colesterol en sangre, y recordemos que esto constituye un factor de riesgo cardiovascular.
Las dietas hiperproteicas, pueden constituir una alternativa, siempre con la indicación precisa de un profesional, un control y seguimiento de la misma; y son en general mantenidas por cortos períodos de tiempo.
Son dietas bajas en lípidos y altas de fibras e hidratos de carbono.
En general no han sido concebidas como dietas para adelgazar, sino como parte de un estilo de vida; pero algunas personas igual las utilizan con ese fin.
Con estas dietas se puede sufrir carencias de hierro, vitamina b12 y aminoácidos esenciales; por lo que será necesaria la suplementación de dichos nutrientes, y la complementación proteica. Por lo tanto aquellas personas que se adhieran a una dieta vegetariana, deberían concurrir a un profesional de Nutrición para aprender a balancear su alimentación.
Se basan en la teoría de que el consumo de hidratos de carbono y proteínas debe hacerse en comidas separadas, es decir disociarse. Los que defienden esta teoría dicen que los almidones requieren un medio digestivo básico y las proteínas un medio ácido, considerando que las grasas son alimentos “neutros” por lo que pueden consumirse tanto con los hidratos de carbono como con las proteínas.
El tubo digestivo humano está preparado para digerir y asimilar alimentos con variadas proporciones de macronutrientes, por lo tanto es erróneo creer que haya dificultad en digerir carbohidratos y proteínas en forma conjunta.
Las dietas disociadas, al prohibir la combinación de ciertos alimentos, limitan al paciente en el consumo de comidas con gran cantidad de calorías.
Ejemplos:
- Dieta de la Sopa
- Dieta de la Naranja
Además de desequilibradas nutricionalmente resultan aburridas y no tienen ningún tipo de base científica, pueden producir trastornos digestivos y psicológicos ya que rompen el ritmo alimentario normal.
-Ej: Dieta de la Luna
- la promesa de pérdida de peso rápida
- la afirmación de que se puede hacer sin esfuerzo
- la afirmación de que no tienen riesgos para la salud.
En resumen: las dietas muy restrictivas, aunque consiguen que el peso disminuya a corto plazo, constituyen un riesgo para la salud por los siguientes motivos:
- Pueden provocar deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales por la falta de consumo de ciertos alimentos o grupos de ellos.
- En la mayoría de los casos favorecen la rápida recuperación posterior del peso perdido, que puede incluso superar a la propia pérdida de peso; es decir, en la mayoría de los casos al abandonarlas, se ganan más kilos de los que se consiguió perder con la dieta.
- Pueden desencadenar trastornos del comportamiento alimentario (anorexia o bulimia), a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.
- Pueden producir efectos psicológicos negativos.
- Al abandonar la dieta, la persona no ha aprendido a comer saludablemente y vuelve a las costumbres que le hicieron engordar.
El término "Dieta" en general se asocia con un inicio y un fin, y no con un cambio de hábitos. Para lograr un peso saludable y luego poder mantenerlo en el tiempo son imprescindibles los cambios en sus hábitos de vida. Los estilos de vida no se pueden cambiar en poco tiempo, porque los traemos desde que somos pequeños; pero nunca es tarde para comenzar a intentar.
Su plan para adelgazar debe ser:
Personalizado: de acuerdo a sus gustos y estilo de vida.
Variado: debe incluir la mayor cantidad de alimentos posible, seleccionándolos de todos los grupos, manejando cantidades (de acuerdo al paciente) y preparaciones que mas le convengan. Al inicio de cualquier plan seguramente será necesario restringir algunos alimentos de gran aporte calórico, pero luego que el paciente logre su peso saludable podrá consumirlos nuevamente en cantidades moderadas.
Equilibrado: de acuerdo a las necesidades nutricionales de cada individuo, con la restricción calórica que recomiende el profesional.
Otro aspecto importante es que su plan debe proponerle formas de preparación, combinaciones, colores, para que pueda disfrutar de platos con menos calorías, pero con buen aporte de nutrientes, sabrosos y disfrutables.
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