Según se ha comprobado, la obesidad en estos enfermos no es producto de alteraciones nutricionales sino que se situaría en el plano psicológico en el que el sentimiento de falta de control y la realización de atracones precipita el aumento de peso y la obesidad.
Sobre este aspecto, el jefe del Servicio de Psiquiatría infantil y juvenil del Hospital Clínic de Barcelona, Josep Toro, define estos trastornos como atracones "intensivos y frecuentes". Además, apunta que la gran mayoría de los que los padecen han realizado una dieta restrictiva sin supervisión médica.
Los trastornos de la conducta alimentaria se han convertido en la tercera enfermedad crónica de nuestro país. Empiezan a gestarse en la adolescencia y, sobre todo, entre las chicas. De hecho, el estudio afirma que el cinco por ciento de la población femenina joven española sufre uno de estos trastornos y que el 11,5 por ciento tiene riesgo de padecer alguno. Además, más de un 65 por ciento de los adolescentes españoles se sienten insatisfechos con su cuerpo.
Estos trastornos suelen aparecer en personas que ya tienen otros problemas o trastornos. En concreto, el trabajo apunta que en todos los casos sufren síntomas depresivos o depresión, un 17 por ciento de los que los sufren abusan de las drogas, un 50 por ciento tiene trastornos de ansiedad, y un 29 por ciento padece uno o más trastornos de la personalidad.
Además, alrededor del 75 por ciento de las personas que presentan un alto riesgo de padecer un trastorno del comportamiento alimentario presentan niveles muy bajos de autoestima.

Pero lo más preocupante de todo es que no sólo los adolescentes no se sienten a gusto con su físico sino también los niños de siete u ocho años ya tienen conductas y actitudes alimentarias problemáticas. En el caso de los niños, el 63 por ciento de las chicas y el 58 de los chicos con obesidad moderada y grave dicen ser molestados frecuentemente por sus compañeros. Si se trata del entorno familiar, un 47 por ciento de ellas y un 34 por ciento de ellos afirman recibir duras críticas por parte de sus propios familiares.
Por ello, una de las autoras del estudio, Cristina Carretero, afirma que una "menor presión social" por la imagen corporal mejoraría la salud de las personas. Y es que, tal y como apunta, el patrón de belleza actual de extrema delgadez se aleja de la morfología real de los españoles.
Precisamente, intentar seguir unos cánones de belleza o de moda puede ocasionar muchos problemas entre los jóvenes. Y es que el tener una determinada talla de ropa se ha convertido en sinónimo de aceptación o de exclusión por parte de los compañeros de clase. Sin embargo, lo que está claro es que no todos somos iguales y, por lo tanto, no todo el mundo debería vestir la misma talla.
Para solucionar este aspecto, el estudio recomienda al Gobierno cambiar la legislación sobre la unidad y la información de las tallas de ropa. Asimismo, recomienda poner en marcha una regulación adecuada de la publicidad de productos destinados a la pérdida de peso, la prohibición de emitir publicidad de productos destinados a la pérdida de peso en horario protegido, y llevar a cabo políticas y planes efectivos de prevención y promoción de la salud.
Un 65 por ciento de los adolescentes españoles se sienten insatisfechos con su cuerpo mientras que los niños de siete u ocho años ya tienen conductas y actitudes alimentarias problemáticas
Fuente: www.institutopascual.es
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