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Alergias alimentarias en el niño

¿Qué es una alergia alimentaria?
Alergias alimentarias en el niño

La alergia alimentaria implica una serie de reacciones inmunológicas frente a sustancias alimentarias (antígenos) en un individuo sensibilizado cuando los ingiere o entra en contacto con ellos (inhalación).

Por el contrario, no debe confundirse con una intolerancia alimentaria, que no implica la intervención del sistema inmunológico, sino que se trata de una respuesta fisiológica anómala a un alimento.

Entre las alergias más frecuentes a los alimentos figuran las reacciones al huevo, la leche, el pescado, la soja, los mariscos y los frutos secos.

En cambio, las intolerancias alimentarias más usuales se producen ante el consumo de dos tipos de alimentos: los que contiene gluten y aquellos que contienen lactosa.

Los riesgos de padecer alergias alimentarias aumentan a medida que los alimentos consumidos en una población son cada vez más procesados y complejos, con rótulos inadecuados. Las alergias son más comunes en el grupo pediátrico que en los adultos, y tienen un impacto médico, financiero y social en niños pequeños y sus familias.

Varios estudios sugieren que existe una sobreestimación de las alergias alimentarias, entre el 5 y 25% de los adultos creen que ellos o sus hijos padecen algún tipo de alergia alimentaria. En general lo que ocurre es una confusión entre una alergia propiamente dicha y una intolerancia a algún alimento.


¿Son comunes son las alergias alimentarias?

Aproximadamente, entre el 4- 6% de los niños son alérgicos a uno o más alimentos.

¿Quiénes pueden padecerlas?

Cualquier niño puede padecer una alergia alimentaria, pero corre más riesgo cuando sus padres o familiares cercanos padecen algún tipo de alergia, asma, etc.

¿Qué alimentos pueden producir alergias?

Cualquier alimento puede causar una reacción alérgica, pero los más comunes son el huevo, la leche y el pescado. Otros alimentos que pueden producir alergias son: maní, mariscos, soja, nueces, frutillas, kiwi, melón, cereales con gluten (trigo, cebada, centeno), tomate, chocolate.

¿Cómo pueden prevenirse?

Lo mejor para proteger al bebé es SIN DUDA, la leche materna. La lactancia materna está considerada por la Organización Mundial de la Salud como un mecanismo preventivo de las alergias alimentarias. Desde el momento que comienza la alimentación complementaria, comienza la etapa de descubrimientos para el niño y de pruebas y alerta para los padres. A medida que el niño vaya cumpliendo meses su sistema inmunológico se va haciendo más fuerte y su dieta se irá ampliando, incluyendo más alimentos.

Los niños que presentan síntomas tempranos de alergia, necesitarán más tiempo para tolerar ciertos alimentos, pero transcurridos unos años es probable que puedan volver a consumirlos. Se introducirán nuevamente, de forma paulatina y en pequeñas cantidades.


¿Qué nos indicaría que estamos frente a una alergia alimentaria?

Los síntomas son muy variables, desde una ligera picazón en la boca que desaparece rápidamente hasta cuadros graves que requieren ingreso hospitalario.

Síntomas cutáneos- son los más frecuentes y menos graves, aunque sean los más llamativos. Puede aparecer urticaria, enrojecimiento de la piel, edema, hinchazón de labios y párpados.

Síntomas gastrointestinales- diarreas, vómitos, náuseas, cólicos.

Síntomas respiratorios- Asma bronquial, rinitis, tos espasmódica, estornudos con mucosidad clara y abundante, congestión nasal. Son más graves los síntomas de la afección de las vías respiratorias bajas. La más peligrosa es la que se produce cuando el niño comienza con alteraciones de la voz y dificultad para tragar, dificultad de entrada de aire en la garganta (edema de glotis).

Reacción anafiláctica. Es la reacción alérgica más grave, aparece a los pocos minutos de la ingesta del alimento responsable, existiendo una relación causa-efecto.

Es una afectación cutánea, respiratoria y alteración hemodinámica, que si son importantes pueden producir un SHOCK ANAFILACTICO que es un cuadro grave que necesita atención URGENTE. Afortunadamente estos casos son poco frecuentes.

Debemos recordar que: todo niño al que se le sospeche una alergia alimentaria y presente algunos de los síntomas antes mencionados, debe ser correctamente estudiado por un especialista para confirmar o descartar que se trate de una alergia a algún alimento.

No es aconsejable el diagnóstico de las alergias alimentarias, por parte de la familia, pues se realizan restricciones innecesarias que pueden acabar causando deficiencias en el consumo de nutrientes.

¿Qué hacer cuando advertimos que un alimento no es bien tolerado por nuestro niño?

El único tratamiento eficaz es la estricta eliminación del alimento. Los lactantes y niños pequeños son muy reactivos a los alimentos, pero los empiezan a tolerar a medida que van creciendo. Los alimentos que con mayor frecuencia llegan a ser tolerados con el paso del tiempo son: la leche de vaca, el huevo, la soja. Por eso es apropiado realizar intentos cuidadosos, periódicos, de reintroducir los alimentos implicados, dejando pasar un tiempo prudencial.

Algunos consejos

- Acudir al pediatra ante cualquier sospecha o síntoma para detectar aquellos alimentos a los que el niño puede ser especialmente sensible, el especialista determinará si estamos frente a una alergia alimentaria.


- Hacer todo lo posible por brindar a nuestros bebés y niños comidas confeccionadas en el hogar, con amor y por personas de confianza.


- Si le vamos a suministrar un alimento envasado debemos tomarnos el tiempo necesario para examinar detenidamente las etiquetas





Raúl Enrique Martín

Médico Pediatra

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